¿Qué relación hay entre fibromialgia y artritis?

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Las personas con artritis a menudo también tienen fuertes dolores musculares a causa de la fibromialgia. Te explicamos por qué.

Con frecuencia, las personas que padecen artritis reumatoide también sufren fibromialgia, una enfermedad que causa dolores musculares y una fatiga que no desaparece por mucho que se descanse. Así lo demuestran los estudios que ponen de relieve que, por causas no muy claras, las personas con artritis reumatoide son más propensas a sufrir también fibromialgia. Algunos científicos hablan de que el dolor crónico de la artritis puede desembocar en fibromialgia, causando cambios en la forma en que nuestros sistemas nerviosos perciben y procesan el dolor. Las personas que conviven además con esta segunda enfermedad tienen “puntos hipersensibles” en el cuerpo (generalmente en el cuello, los hombros, la espalda, las caderas, los brazos y las piernas) que duelen cuando se presionan. Además, la fibromialgia también presenta otros síntomas como dificultad para dormir, rigidez por la mañana, dolores de cabeza, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies, falta de memoria o dificultad para concentrarse (lapsos conocidos como “fibroneblinas”) y en mujeres, periodos menstruales dolorosos.

¿Qué la provoca?

Hay algunas evidencias sobre ciertos factores que pueden derivar en esta enfermedad:

  1. Desequilibrios de neurotransmisores del sistema nervioso. Lo que ocurre es que existe una alteración de los mecanismos reguladores del dolor, del sistema nervioso autónomo y del estado de ánimo.
  2. Alteración en la llegada de flujo sanguíneo a algunas partes del cerebro.
  3. Predisposición genética. Se ha demostrado que la fibromialgia aparece en un 28% de hijos de personas que sufren esta enfermedad.
  4. Factores desencadenantes. Infecciones crónicas, víricas, procesos inflamatorios o enfermedades musculares. Además, recientemente se ha descubierto un retrovirus que podría estar implicado en el desarrollo de la enfermedad.
  5. Alteración de los procesos neuroquímicos. Esto produce mayor susceptibilidad al dolor.

¿Qué signos pueden ayudarme a reconocerla?

Algunos síntomas que pueden servirte para localizarla son:

  1. Dolor. Se trata de un dolor musculo esquelético generalizado, punzante que recorre todo el cuerpo. Hay personas que solo lo sienten en determinados momentos, como cuando el clima es húmedo o están sometidos a mucho estrés.
  2. Sensibilidad al tacto. Cuando la fibromialgia es muy extrema, a veces hasta el más mínimo roce puede llegar a ser doloroso. Un simple moratón puede hacer que el dolor sea atroz y se prolongue durante un buen tiempo.
  3. Sensibilidad medioambiental. No es raro que las personas con fibromialgia se muestren sensibles a cosas como el humo del tabaco, a los limpiadores químicos, a ruidos fuertes o a las luces muy brillantes.
  4. Agotamiento. Acompañado de insomnio o falta de sueño que muchas veces guarda relación con el dolor constante. Los niveles de energía suelen estar por los suelos y la sensación de fatiga es constante.
  5. Dificultad para concentrarse. La fibromialgia puede ocasionar dificultades cognitivas: problemas de memoria a corto plazo, dificultad para retener información, para concentrase, etc.
  6. Dolor de cabeza. Los dolores causados por la fibromialgia suelen extenderse a la espalda, a los hombros y al cuello, dejando a las personas con dolores de cabeza crónico o migraña.

Otros síntomas de esta enfermedad son la rigidez muscular, que suele ir acompañada de espasmos, problemas intestinales, e incluso depresión como resultado de tener que enfrentarse a un dolor constante y a limitaciones en la vida cotidiana.

¿Se pueden confundir ambas enfermedades?

Los síntomas de la artritis y la fibromialgia, como acabas de comprobar, a veces puedes ser muy similares, y es que ambas enfermedades incluyen dolor en las articulaciones respondiendo a un patrón simétrico (dolor en la misma articulación a ambos lados), fatiga, pérdida de energía e incluso depresión.

Sin embargo, para tratar de diferenciarlas conviene tener en cuenta que la artritis también puede causar síntomas que no están asociados con la fibromialgia, como por ejemplo inflamación de las articulaciones con calor alrededor, falta de apetito, deformidad y problemas de rigidez y movilidad. Para poder obtener un diagnóstico correcto, lo fundamental es que sea el médico quien valore cada síntoma y realice tantas pruebas como sean necesarias.

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