Fibromialgia: un dolor de la cabeza a los pies

Los datos de la Encuesta Nacional de Salud muestran que el dolor afecta casi al 25% de la población de 15 o más años. De ellos, más del 3,5% sufre dolor fuerte o extremo, y más las mujeres que los hombres. Según los expertos, el dolor es un fenómeno complejo y multifactorial que depende de la interacción de facto­res fisiológicos, psicológicos y socioculturales. El dolor es una sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), «el dolor es una experiencia sensitiva y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular real o potencial.

La fibromialgia se corresponde perfectamente con esta definición. El dolor ocasionado por la fibromialgia por lo general consiste en dolor o ardor generalizados. Muchas veces, se describe como un dolor de pies a cabeza. Y en algunas personas, el dolor puede ser lo suficientemente intenso para interferir con las tareas diarias y ordinarias, mientras que, en otras, sólo les ocasiona un malestar leve. EN MÉXICO EL 0.8 % DE LA POBLACIÓN PADECE DE FIBROMIALGIA.

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Síntomas

Además del dolor y agotamiento, la fibromialgia también puede ocasionar uno o varios de los siguientes síntomas típicos:

– Trastornos del sueño:

A pesar de dormir las horas suficientes, los pacientes que sufren de FIBROMIALGIA pueden despertarse y sentirse todavía cansados, como si hubieran dormido apenas. Por otra parte, pueden experimentar dificultades al tratar de dormirse o en mantenerse dormidos. Algunos también sufren de apnea durante el sueño.

– Anquilosamiento o rigidez:

Además del dolor, la rigidez del cuerpo puede representar un problema agobiador para las personas con fibromialgia. Esta rigidez puede notarse particularmente por la mañana, después de permanecer sentado por períodos prolongados o de estar de pie sin moverse, o por cambios de la temperatura o de la humedad relativa.

– Dolores de cabeza o de la cara:

Los pacientes con fibromialgia pueden experimentar frecuentes jaquecas, tensión o dolores de cabeza de tipo vascular.

– Malestar abdominal:

Muchas personas experimentan trastornos digestivos, dolores abdominales, gases, estreñimiento y/o diarrea. En conjunto, estos síntomas generalmente se llaman síndrome de colon irritable.

– Parestesia o entumecimiento:

A veces, la fibromialgia se asocia con un entumecimiento u hormigueo (por ejemplo, en las manos o los pies). También conocida como parestesia, la sensación se puede describir como picazón o ardor.

– Sensibilidad a la temperatura:

Los que sufren de la fibromialgia tienden a tener una sensibilidad inusitada a la temperatura ambiente. A diferencia de otras personas en su alrededor, algunos pacientes tienen frío en forma anormal, mientras que otros tienen calor también en forma anormal. A veces, se manifiesta una sensibilidad inusitada al frío en las manos o en los pies, acompañada de cambios de color en la piel. Esta condición se conoce como el “Fenómeno de Raynaud“.

– Problemas de la piel:

Síntomas molestos, como prurito, resequedad o manchas. Los pacientes con fibromialgia también pueden experimentar una sensación de hinchazón, particularmente en las extremidades, como en los dedos. Una queja común es que el anillo ya no cabe en un dedo. Sin embargo, este tipo de hinchazón no es equivalente a la inflamación asociada con la artritis; más bien, es una anomalía localizada de la fibromialgia cuya causa es desconocida actualmente.

– Desequilibrio:

Los pacientes pueden experimentar problemas de vértigo y/o del equilibrio que se manifiestan de varias maneras.

– Trastornos cognoscitivos:

Las personas que tienen fibromialgia informan sobre una variedad de síntomas cognoscitivos que tienden a cambiar de día en día. Estos incluyen dificultad para concentrarse, “lentitud mental”, pérdida de la memoria, sentirse fácilmente abrumado, etc.

– Síndrome de las piernas inquietas:

A veces, algunos pacientes presentan un trastorno neurológico conocido como el “síndrome de las piernas inquietas, que se caracteriza por un impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o reposando.

– Hipersensibilidad ambiental:

Es frecuente que la hipersensibilidad a la luz, ruidos, olores y cambios del tiempo; generalmente estas sensibilidades se explican como resultado de la hipervigilancia que se observa en el sistema nervioso de los pacientes.

– Depresión y ansiedad:

Aunque con frecuencia, los pacientes son diagnosticados incorrectamente con trastornos de depresión o ansiedad, (“estás imaginándolo todo”), la investigación ha mostrado repetidas veces que la fibromialgia no es una forma de depresión ni de hipocondría.

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Fibromialgia: un dolor de la cabeza a los pies.

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Los datos de la Encuesta Nacional de Salud muestran que el dolor afecta casi al 25% de la población de 15 o más años. De ellos, más del 3,5% sufre dolor fuerte o extremo, y más las mujeres que los hombres. Según los expertos, el dolor es un fenómeno complejo y multifactorial que depende de la interacción de facto­res fisiológicos, psicológicos y socioculturales. El dolor es una sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior. Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), «el dolor es una experiencia sensitiva y emocional desagradable, asociada a una lesión tisular real o potencial».

La fibromialgia se corresponde perfectamente con esta definición. El dolor ocasionado por la fibromialgia por lo general consiste en dolor o ardor generalizados. Muchas veces, se describe como un dolor de pies a cabeza. Y en algunas personas, el dolor puede ser lo suficientemente intenso para interferir con las tareas diarias y ordinarias, mientras que en otras, sólo les ocasiona un malestar leve. En México el 0.8 % de la población, padece de fibromialgia.

Síntomas

Además del dolor y agotamiento, la fibromialgia también puede ocasionar uno o varios de los siguientes síntomas típicos:

– Trastornos del sueño:

A pesar de dormir las horas suficientes, los pacientes que sufren de fibromialgia pueden despertarse y sentirse todavía cansados, como si hubieran dormido apenas. Por otra parte, pueden experimentar dificultades al tratar de dormirse o en mantenerse dormidos. Algunos también sufren de apnea durante el sueño.

– Anquilosamiento o rigidez:

Además del dolor, la rigidez del cuerpo puede representar un problema agobiador para las personas con fibromialgia. Esta rigidez puede notarse particularmente por la mañana, después de permanecer sentado por períodos prolongados o de estar de pie sin moverse, o por cambios de la temperatura o de la humedad relativa.

– Dolores de cabeza o de la cara:

Los pacientes con fibromialgia pueden experimentar frecuentes jaquecas, tensión o dolores de cabeza de tipo vascular.

– Malestar abdominal:

Muchas personas experimentan trastornos digestivos, dolores abdominales, gases, estreñimiento y/o diarrea. En conjunto, estos síntomas generalmente se llaman síndrome de colon irritable.

– Parestesia o entumecimiento:

A veces, la fibromialgia se asocia con un entumecimiento u hormigueo (por ejemplo, en las manos o los pies). También conocida como parestesia, la sensación se puede describir como picazón o ardor.

– Sensibilidad a la temperatura:

Los que sufren de fibromialgia tienden a tener una sensibilidad inusitada a la temperatura ambiente. A diferencia de otras personas en su alrededor, algunos pacientes tienen frío en forma anormal, mientras que otros tienen calor también en forma anormal. A veces, se manifiesta una sensibilidad inusitada al frío en las manos o en los pies, acompañada de cambios de color en la piel. Esta condición se conoce como el “Fenómeno de Raynaud“.

– Problemas de la piel:

Síntomas molestos, como prurito, resequedad o manchas. Los pacientes con fibromialgia también pueden experimentar una sensación de hinchazón, particularmente en las extremidades, como en los dedos. Una queja común es que el anillo ya no cabe en un dedo. Sin embargo, este tipo de hinchazón no es equivalente a la inflamación asociada con la artritis; más bien, es una anomalía localizada de la fibromialgia cuya causa es desconocida actualmente.

– Desequilibrio:

Los pacientes pueden experimentar problemas de vértigo y/o del equilibrio que se manifiestan de varias maneras.

– Trastornos cognoscitivos:

Las personas que tienen fibromialgia informan sobre una variedad de síntomas cognoscitivos que tienden a cambiar de día en día. Estos incluyen dificultad para concentrarse, “lentitud mental”, pérdida de la memoria, sentirse fácilmente abrumado, etc.

– Síndrome de las piernas inquietas:

A veces, algunos pacientes presentan un trastorno neurológico conocido como el “síndrome de las piernas inquietas, que se caracteriza por un impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o reposando.

– Hipersensibilidad ambiental:

Es frecuente que la hipersensibilidad a la luz, ruidos, olores y cambios del tiempo se explican como resultado de la hipervigilancia que se observa en el sistema nervioso de los pacientes.

– Depresión y ansiedad:

Aunque con frecuencia, los pacientes son diagnosticados incorrectamente con trastornos de depresión o ansiedad, (“estás imaginándolo todo”), la investigación ha mostrado repetidas veces que la fibromialgia no es una forma de depresión ni de hipocondría.

Fibromialgia y Síndrome del Túnel Carpiano

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La Fibromialgia está caracterizada típicamente por dolor, fatiga, dolores de cabeza, síndrome de intestino irritable y otros síntomas debilitantes que hacen la vida difícil para los pacientes.

Los síntomas varían, además del dolor y la fatiga, hay notablemente incapacidad para conseguir la percepción cognitiva del cansancio que se convierte en un sueño no reparador al despertar incluyendo la falta de concentración y de torpeza, los vértigos Etc.

Los pacientes tienden a ser sensibles a los cambios en el tiempo, a las luces, al ruido Etc., es una condición crónica y a largo plazo que no tiene ninguna recuperación. Cerca de 10 millones de personas se diagnostican actualmente con este desorden. Aunque 9 personas de 10 diagnosticadas sean mujeres, los hombres también lo consiguen.

Fibromialgia y síndrome del túnel carpiano

Los estudios han mostrado que hay una alta incidencia del síndrome del túnel carpiano en pacientes con fibromialgia. Para uno, ambas condiciones son comunes en mujeres envejecidas. Su incidencia individual en la población es el 2% y 9,2%, respectivamente.

El diagnótico de la fibromialgia se basa en las consideraciones sugeridas en 2010 por la Universidad Americana de la Reumatología.

El Síndrome del túnel carpiano incluye típicamente una historia de entumecimiento, disminución de la sensibilidad y el dolor en los dedos que se conectan con el nervio mediano en la muñeca, al estrecharse el túnel por donde pasa este nervio.

Los estudios y las encuestas han mostrado que la fibromialgia está presente en casi un cuarto (22,6%) de pacientes con síndrome del túnel carpiano. Si solamente se consideran las mujeres con síndrome del túnel carpiano, los casi 50% tienen fibromialgia también.

Ambas condiciones ocurren simultáneamente en el casi 10% de todos los pacientes.

La fibromialgia y el síndrome del túnel carpiano conllevan al dolor y el entumecimiento asociado a una sensación subjetiva de hinchazón en las manos especialmente por las mañanas.

 

Mejoramos sin dañar

Los Aceites esenciales y la Fibromialgia

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Ya hemos visto que una de las teorías de las causas de la Fibromialgia, nos lleva al cerebro, concretamente al Hipotálamo. Curiosamente, esta zona del cerebro tiene una gran importancia en la interacción de los aceites esenciales en el organismo.

Para poder entender cómo los aceites esenciales pueden llegar a influir de manera notoria en nuestro cuerpo, basta con pensar durante unos segundos en los olores de nuestra vida. Al nacer, el sentido del olfato predomina por encima de todos los demás, pues el oído y la vista tardarán aún en desarrollarse. Tal es así que un niño pequeño “busca” el pecho de su madre con el olfato, como si de cualquier otro animal se tratase. Se sentirá seguro si junto a él nota la presencia materna asociándola a su olor.  A menudo olemos alimentos que aparentemente no presentan anomalías y sin embargo no los comemos. Nuestro sentido nos dice que no debemos ingerir un yogur si “huele a vinagre”, o beber un agua que simplemente tiene olor.  A menudo, percibimos algún olor o aroma e inmediatamente nos “transportamos” a otro momento y otro lugar. Decimos entonces que el olor nos es familiar. Esto se debe a que asociamos esos olores a recuerdos que guardamos. Éstas son respuestas que nos da nuestro cerebro ante los olores que percibimos.  Pero también podemos hacerlo de otra manera. Sabiendo la posible respuesta del cerebro ante determinados olores, podemos suministrarnos diferentes aromas y obtener así la reacción que deseamos. A esto, lo llamamos Aromaterapia.

Volviendo al tema de la enfermedad, hemos podido ver que los enfermos de Fibromialgia sufren numerosos síntomas, a veces con remedios que pueden resultar incompatibles. Existen cientos de aromas que nos ayudan a calmar los síntomas y en algunas ocasiones incluso a eliminarlos, sin que exista riesgo de interacciones ni efectos secundarios. Para ello, podemos usar los aceites esenciales en masajes, baños o simplemente por inhalación. Es muy importante que, a la hora de disolver los aceites esenciales en un aceite portador, éste sea vegetal prensado en frío y de origen ecológico.

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Tipos de aceites esenciales para la Fibromialgia

Algunos tipos de aceites esenciales muy útiles para tratar la Fibromialgia, atendiendo a sus diferentes síntomas, son:

DOLOR ÓSEO: Aceite esencial de gaulteria, abeto, eucalipto, ciprés, pino, menta, helichrysum, clavo, pimienta negra y sándalo.

DOLOR CRÓNICO: Aceite esencial de menta, helichrysum, gaulteria, jengibre, clavo, orégano, romero, albahaca, mejorana, ciprés, ylang ylang, pimienta negra, cedro, ámbar rojo, loto y sándalo.

DOLOR MUSCULAR: Aceite esencial de romero, menta, mejorana, nuez moscada, gaulteria, helicrisum, eucalipto, clavo, albahaca, ciprés, pimienta negra, hisopo y sándalo.

DOLOR DE CABEZA: lavanda, menta, mejorana, albahaca y manzanilla romana.

NÁUSEAS: Aceite esencial de menta, jengibre, patchouli, nuez moscada, estragón, enebro, anís, hinojo y jazmín.

PARA AUMENTAR LA CIRCULACIÓN: el romero, jengibre, pimienta negra, menta, ylang-ylang, limón o geranio.

SÍNDROME DE PIERNAS INQUIETAS: aceite esencial de albahaca, mejorana, valeriana, manzanilla romana, menta, ciprés, naranja, ylang ylang, patchouli y loto.

DISMENORREA: Aceite esencial de menta, salvia sclarea, salvia española, manzanilla, hinojo, jazmín.

ESTREÑIMIENTO: Aceite esencial de jengibre, menta, hinojo, estragón, anís, patchouli y  jazmín.

DIARREA: Aceite esencial de menta, nuez moscada, jengibre, orégano, ajedrea, clavo, limón, estragón, enebro, anís, hinojo, patchouli,  romero y jazmín.

MANCHAS, PICORES EN LA PIEL: Aceites vegetales de Granada, Argán, Semilla de Uva, Sandía, Semilla de Calabaza. Añadir unas gotas de aceite esencial de limón.

ANSIEDAD: aceite esencial de enebro, cedro, ciprés, geranio, vetiver, rosa, palmarosa, melisa, jazmín, ylang ylang, lavanda, nerolí y nardo.

DEPRESIÓN: Aceite esencial de incienso, limón, jazmín, menta, sándalo, geranio, lavanda, bergamota, angélica, naranja, ylang ylang.

INSOMNIO: Aceite esencial de valeriana, lavanda, madera de cedro, limón, manzanilla alemana, manzanilla romana, mandarina, romero, ciprés, azahar, naranja, geranio, mejorana, nerolí, loto, patchouli, ylang ylang, rosa, angélica, palisandro, bergamota, jazmín

ESTRÉS: rosa, incienso, salvia, naranja dulce, bergamota, cedro, pomelo, ylang ylang, sándalo, neroli, mejorana,  petit grain, mandarina, lavanda, geranio, y jazmín.

SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA: aceite esencial de tomillo, clavo, naranja, nuez moscada, ajedrea, orégano, árbol del té, romero, hisopo, ravensara, comino, menta, salvia, geranio, manzanilla alemana, canela, nardo, mirra, loto y sándalo.

DISTRACCIÓN, FALTA DE CONCENTRACIÓN Y MEMORIA: aceite esencial de romero, laurel, menta, árbol del té, pino, cardamomo, mejorana, salvia, incienso, limón, hisopo y tomillo.

Para el uso adecuado de los aceites esenciales, consulte el artículo “Cómo preparar Cosmética Casera Natural con Aceites Vegetales y Esenciales Ecológicos”.

En ocasiones, dado que algunos aceites esenciales presentan un precio algo elevado, debido en la mayoría de los casos a la dificultad para su extracción, éstos pueden ser sustituidos por el hidrolato (agua floral) de la misma planta. Aunque no contengan la misma concentración de sustancias de la planta, sí es cierto que las características y beneficios son semejantes. Un agua floral puede contener hasta un 5 % de esencia.

Recuerde que no debe comenzar un tratamiento sin el consentimiento de su médico y que debe leer las etiquetas y prospectos de los aceites previamente.

¿Qué relación hay entre fibromialgia y artritis?

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Las personas con artritis a menudo también tienen fuertes dolores musculares a causa de la fibromialgia. Te explicamos por qué.

Con frecuencia, las personas que padecen artritis reumatoide también sufren fibromialgia, una enfermedad que causa dolores musculares y una fatiga que no desaparece por mucho que se descanse. Así lo demuestran los estudios que ponen de relieve que, por causas no muy claras, las personas con artritis reumatoide son más propensas a sufrir también fibromialgia. Algunos científicos hablan de que el dolor crónico de la artritis puede desembocar en fibromialgia, causando cambios en la forma en que nuestros sistemas nerviosos perciben y procesan el dolor. Las personas que conviven además con esta segunda enfermedad tienen “puntos hipersensibles” en el cuerpo (generalmente en el cuello, los hombros, la espalda, las caderas, los brazos y las piernas) que duelen cuando se presionan. Además, la fibromialgia también presenta otros síntomas como dificultad para dormir, rigidez por la mañana, dolores de cabeza, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos y los pies, falta de memoria o dificultad para concentrarse (lapsos conocidos como “fibroneblinas”) y en mujeres, periodos menstruales dolorosos.

¿Qué la provoca?

Hay algunas evidencias sobre ciertos factores que pueden derivar en esta enfermedad:

  1. Desequilibrios de neurotransmisores del sistema nervioso. Lo que ocurre es que existe una alteración de los mecanismos reguladores del dolor, del sistema nervioso autónomo y del estado de ánimo.
  2. Alteración en la llegada de flujo sanguíneo a algunas partes del cerebro.
  3. Predisposición genética. Se ha demostrado que la fibromialgia aparece en un 28% de hijos de personas que sufren esta enfermedad.
  4. Factores desencadenantes. Infecciones crónicas, víricas, procesos inflamatorios o enfermedades musculares. Además, recientemente se ha descubierto un retrovirus que podría estar implicado en el desarrollo de la enfermedad.
  5. Alteración de los procesos neuroquímicos. Esto produce mayor susceptibilidad al dolor.

¿Qué signos pueden ayudarme a reconocerla?

Algunos síntomas que pueden servirte para localizarla son:

  1. Dolor. Se trata de un dolor musculo esquelético generalizado, punzante que recorre todo el cuerpo. Hay personas que solo lo sienten en determinados momentos, como cuando el clima es húmedo o están sometidos a mucho estrés.
  2. Sensibilidad al tacto. Cuando la fibromialgia es muy extrema, a veces hasta el más mínimo roce puede llegar a ser doloroso. Un simple moratón puede hacer que el dolor sea atroz y se prolongue durante un buen tiempo.
  3. Sensibilidad medioambiental. No es raro que las personas con fibromialgia se muestren sensibles a cosas como el humo del tabaco, a los limpiadores químicos, a ruidos fuertes o a las luces muy brillantes.
  4. Agotamiento. Acompañado de insomnio o falta de sueño que muchas veces guarda relación con el dolor constante. Los niveles de energía suelen estar por los suelos y la sensación de fatiga es constante.
  5. Dificultad para concentrarse. La fibromialgia puede ocasionar dificultades cognitivas: problemas de memoria a corto plazo, dificultad para retener información, para concentrase, etc.
  6. Dolor de cabeza. Los dolores causados por la fibromialgia suelen extenderse a la espalda, a los hombros y al cuello, dejando a las personas con dolores de cabeza crónico o migraña.

Otros síntomas de esta enfermedad son la rigidez muscular, que suele ir acompañada de espasmos, problemas intestinales, e incluso depresión como resultado de tener que enfrentarse a un dolor constante y a limitaciones en la vida cotidiana.

¿Se pueden confundir ambas enfermedades?

Los síntomas de la artritis y la fibromialgia, como acabas de comprobar, a veces puedes ser muy similares, y es que ambas enfermedades incluyen dolor en las articulaciones respondiendo a un patrón simétrico (dolor en la misma articulación a ambos lados), fatiga, pérdida de energía e incluso depresión.

Sin embargo, para tratar de diferenciarlas conviene tener en cuenta que la artritis también puede causar síntomas que no están asociados con la fibromialgia, como por ejemplo inflamación de las articulaciones con calor alrededor, falta de apetito, deformidad y problemas de rigidez y movilidad. Para poder obtener un diagnóstico correcto, lo fundamental es que sea el médico quien valore cada síntoma y realice tantas pruebas como sean necesarias.

Fibromialgia y anemia.

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Muchos pacientes con fibromialgia sufren de otras enfermedades que aparecen junto a la fibromialgia. Estas condiciones a menudo pueden empeorar los síntomas del síndrome de fibromialgia y hacer las responsabilidades diarias mucho más difícil de completar. Si se ha sentido particularmente agotado últimamente, es posible que la fibromialgia no es el único culpable de su fatiga. Muchos pacientes con fibromialgia también sufren de anemia, una enfermedad de la sangre que puede causar fatiga extrema y una variedad de otras complicaciones.

¿Qué es la anemia?

La anemia es un trastorno de la sangre muy común. Se produce cuando no se tiene suficientes glóbulos rojos sanos en el torrente sanguíneo. La sangre se compone de tres tipos de células: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Los glóbulos rojos ayudan a transportar el oxígeno desde los pulmones a varias partes de su cuerpo, dándole a su cuerpo la energía necesaria para llevar a cabo diversas tareas. A veces, las personas dejan de producir suficientes glóbulos rojos, lo que les deja cansado y débil.

¿Cuáles son las causas de la anemia?

Hay muchos tipos diferentes de anemia, y cada uno se cree que es causada por un factor diferente. Algunas de las causas comunes de la anemia incluyen:

  1. La deficiencia de hierro (debido a la mala alimentación o la pérdida de sangre)
  2. Deficiencia de vitamina (debido a la mala alimentación)
  3. Enfermedad crónica (incluyendo el cáncer, VIH / SIDA, y la enfermedad renal)
  4. Trastornos genéticos (como la anemia de células falciformes)
  5. Ciertos medicamentos (incluyendo ciertos agentes anti-cáncer)

¿Quién padece anemia?

Debido a que hay tantos tipos de anemia, muchas personas sufren diferentes de la enfermedad. La anemia afecta a hombres, mujeres y niños de todas las culturas. Ciertas personas tienen un mayor riesgo de desarrollar anemia. Los factores de riesgo incluyen:

  • Ser mujer (1 de cada 5 mujeres desarrollan anemia por deficiencia de hierro)
  • Tener períodos menstruales pesados
  • Tener una dieta pobre
  • Estar embarazada
  • Tener una enfermedad crónica
  • Que tiene una enfermedad intestinal
  • Tener antecedentes familiares de anemia

¿Cuáles son los síntomas de la anemia?

Los signos de anemia tienden a reaparecer lentamente en la mayoría de los enfermos. Los síntomas comienzan de manera moderada antes de desarrollar en problemas más persistentes. Por esta razón, muchas personas que sufren de anemia no son diagnosticados o tratados para la enfermedad. Los signos y síntomas de la anemia más comunes son:

  • Fatiga
  • Debilidad
  • Dificultad para respirar
  • Mareos o desmayos
  • Pérdida de concentración
  • Sentir frío
  • Piel pálida
  • Depresión

¿Tiene anemia y la fibromialgia?

Muchos pacientes que sufren de fibromialgia también tienen anemia concurrente. Debido a que los síntomas de anemia, como la fatiga y pérdida de concentración, también se encuentran en el síndrome de fibromialgia, muchos pacientes no son diagnosticados con anemia cuando lo necesitan. Si usted está sufriendo de fatiga extrema, es una buena idea hacerse la prueba para la anemia. La anemia solamente complicará sus síntomas de la fibromialgia y le hará la vida aún más difícil.

Diagnóstico de la anemia

Si experimenta fatiga severa u otros síntomas de la anemia, es importante que se haga el diagnóstico. La anemia es muy común y puede ser descubierta a través de un simple análisis de sangre. Una muestra de sangre se toma y se envía a un laboratorio para su análisis. El médico medirá la cantidad de glóbulos rojos en la muestra, y determinará si tiene anemia.

Las complicaciones de la anemia

La anemia es una condición que no debe dejarse sin tratar. Si se dejó progresar durante un largo período de tiempo, la anemia puede llegar a ser un para su salud. La anemia puede resultar en el desarrollo de un ritmo cardíaco irregular o rápido (taquicardia) o un músculo del corazón agrandado (hipertrofia ventricular izquierda). Estas condiciones pueden aumentar el riesgo de enfermedades del corazón o un derrame cerebral. La anemia también puede hacerlo sentir terriblemente agotado, por lo que es difícil disfrutar del trabajo, la escuela o eventos sociales.

Tratamiento de la anemia

Anemia El tratamiento se basa en la causa de su tipo particular de anemia. La mayoría de las anemias se pueden gestionar a través de la medicación cuidadosa o suplementos dietéticos. Su médico puede ayudarle a determinar el tipo y la dosis apropiada. Comúnmente, las inyecciones de vitaminas o suplementos de hierro son suficientes para corregir el trastorno de la sangre. Una vez identificada y tratada, la anemia por deficiencia de hierro es en realidad bastante fácil de remediar.

Otras anemias, como la anemia de células falciformes, no tienen cura y pueden causar serios daños físicos. Hable con su proveedor de atención médica sobre el tratamiento que sea más adecuado para usted.

 

Fuente: http://www.fibromyalgia-symptoms.org/fibromyalgia_anemia.html

¿Qué es el síndrome de fatiga crónica?

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El síndrome de fatiga crónica (CFS, por sus siglas en inglés) es una enfermedad que hace que el enfermo esté fatigado (cansado) que no puede realizar tareas diarias normales. Esto se llama fatiga crónica. El síntoma principal del CFS es una fatiga crónica que dura más de 6 meses. Las actividades físicas o mentales, a menudo, empeoran los síntomas, y el reposo por lo general no los mejora.

Síntomas

¿Cuáles son los otros síntomas del CFS?

Las personas que tienen CFS podrían experimentar los siguientes síntomas:

Estos y otros síntomas, a menudo, no desaparecen o vuelven a aparecer durante 6 meses o más.

El CFS podría producirse después de una enfermedad (como un resfriado) o puede empezar durante un período de mucho estrés o poco después de él. También puede aparecer lentamente sin un punto de partida claro ni una causa evidente. En algunos casos, el CFS puede durar años.

  1. Fatiga.
  2. Dolores de cabeza.
  3. Dolor de garganta.
  4. Áreas del cuello o axilas dolorosas o sensibles al tacto debido a ganglios linfáticos (o nódulos linfáticos) hinchados.
  5. Dolor muscular.
  6. Dolor que pasa de una articulación a otra sin hinchazón o enrojecimiento.
  7. Pérdida de memoria o de concentración.
  8. Problemas para dormir.
  9. Cansancio extremo por más de 24 horas después de hacer ejercicio.
  10. Causas y factores de riesgo

¿Cuál es la causa del síndrome de fatiga crónica?

Nadie sabe con certeza cuál es la causa del CFS. Los síntomas podrían ser provocados por un sistema inmunitario débil. O podrían ser provocados por algún tipo de virus. Los investigadores aún están buscando la causa del CFS.